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Pastor Schlissel has been the single most influential reformed scholar in our lives since R.J. Rushdoony. I praise God for having the opportunity to learn of him, and from his teachings.
-- DA, Ohio


 

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Topic: Sermons, Letters, and Articles

El Evangelio de Barabbas

September 7, 2001
Steve Schlissel
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Texto: Lucas 23:1-25
Escritura de respaldo: Juan 18:28-40



Algo que necesitamos tener en mente cuando leemos los acontecimientos relacionados con los sufrimientos de Jesús es esto: Era el mundo el que aquí estaba siendo juzgado, no Jesús. Esta es la manera en que debemos ver estos acontecimientos. El mundo está siendo citado a corte delante de Cristo, y no al revés. Esa puede ser la manera en que estos acontecimientos son vistos por la carne, pero en realidad Dios está dirigiendo la corte, y el mundo está siendo juzgado a medida que Cristo es traído delante de cada grupo de personas. Cuando leemos que Cristo es traído delante de ellos en nuestra mente debe estar, de manera muy presente, que en realidad son ellos los que son traídos delante de El, para ser probados y para ser expuestos, y hoy vamos a exponer cómo sucedió esto para que podamos apreciar lo que sucedió en realidad en muchos de estos casos.

Debiera ser muy claro que la iglesia falsa también fue probada y fue hallada culpable, que Pilato, actuando como el gobernante civil también estaba siendo probado, que la multitud que clamaba por Su sangre estaba siendo probada, y que aquel necio Herodes, el hedonista, también estaba siendo probado.

Leemos acerca de la soberanía de Dios en estos asuntos en forma de resumen cuando los apóstoles, más tarde en Pentecostés, estaban orando, y lo ponen de la siguiente forma en su oración en Hechos 4:26-28:

Se reunieron los reyes de la tierra y los príncipes se juntaron en uno contra el Señor y contra su Cristo. Y verdaderamente se unieron en esta ciudad Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera.

Así que nada estaba ocurriendo que le fuera extraño a Dios en todos estos acontecimientos, sino que era Dios quien les estaba trayendo a juicio. En verdad, el mundo estaba enfrentando un juicio en el juicio de Jesús, y el mundo fue condenado. Sólo un hombre, en todo el proceso, parecía estar en la mejor posición en medio de todo lo que estaba pasando, y ese hombre era Barrabás.

Hoy me gustaría mirar a los veredictos que fueron dichos en los casos que están delante de nosotros. El primer tema, entre varios, es este: Los hombres se muestran tal y como en realidad son cuando son citados a juicio por Dios, ante Cristo. Y esto es tan cierto hoy como lo fue en aquel entonces. Cuando el evangelio es predicado y Cristo es presentado a la conciencia, eres tú quien está siendo presentado ante Cristo, y eres tú el que se encuentra en juicio, y te estás mostrando a ti mismo realmente como eres cuando Cristo se presenta delante de ti.

Vemos, primero que todo, a los líderes Judíos mostrándose a sí mismos en el evangelio de Lucas, en el registro que leemos a continuación.

Lucas 22:66-71

Lucas 22:66-71

Así que le trajeron delante de Pilato, con algunos cargos, y aquí encontramos a la gente siendo expuesta ante Cristo, la gente del mundo que se auto-justifica. Aquí tienes a los líderes religiosos más acreditados del universo; los aprendidos entre los aprendidos. Aquellos cuyos grados académicos venían detrás de ellos con todos sus estudios avanzados en literatura, en el Talmud y el dichos de los Rabinos. Lo sabían todo. Conocían la historia del pacto. Sabían acerca de la creación. Se sabían el número exacto de letras en una página de la Biblia y el número de palabras en cada rollo. Lo sabían de memoria. Y aquí están, estas personas, muy religiosas, de pie ante Cristo, ¿y qué les hallamos haciendo? Examinan al Mesías enviado por Dios. Condenan al Mesías enviado por Dios. Y estos Judíos, estos líderes del pueblo del pacto, arrastran al Mesías, atado en cadenas a un gobernador Romano Gentil para que le ejecute. Se están mostrando a sí mismos por lo que realmente son. No son amantes de Dios en ningún sentido, sino amantes de sí mismos, amantes de su propia justicia. La religión de ellos era falsa, la cual ha estado presente todo el tiempo junto a la verdadera iglesia en mayor o menor grado: la religión de la auto-justificación.

Ha sido esta siempre la batalla central en el evangelio. ¿Cómo eres hecho justo para con Dios? Y por un lado la respuesta de la gente es que nosotros nos hacemos a nosotros mismos justos para con Dios, y con esta idea tienes a todas las religiones en el mundo, incluyendo una buena parte de la Cristiandad. Pero la respuesta de Dios es que Te haré justo para conmigo, todo por mí mismo, y esa es la respuesta del evangelio, y el evangelio era lo que les faltaba a estos líderes Judíos. En Romanos 10:2-3 Pablo habla de ellos diciendo, Romanos 10:2-3 Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia. Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios. Y les digo que es este mismo asunto el que continúa infectándonos hoy, al sentirte distante de Dios, mientras descanses en tu propia justicia para colocarte en la debida relación con Él, esto nunca ocurrirá, y nunca podrá darte paz. Siempre te dirigirá hacia el fondo en el mismo curso en que encontramos a estos líderes religiosos. Cuando se establece la justicia a base de empujones en realidad te encontrarás rebajando a Cristo con el propósito de sostener tu propia integridad y tu propia justicia.

Jesús era una amenaza, no para la nación de ellos, como ellos afirmaban, sino a su orgullo y a su posición, y esto era obvio aún para Pilato, pues cuando le trajeron ante Pilato con estos cargos casi nos podemos imaginar a Pilato riéndose. Aquí estaban los Judíos diciéndole a Pilato, este hombre no quiere que paguemos impuestos. ¡Como si quisieran hacerlo! Como si el más grande anhelo que ellos tuviesen fuera el de pagar impuestos al César y ahora se han encontrado con alguien quien está tratando de convencerles que no lo hagan. Bueno, somos tan sumisos a tu gobierno Romano que te lo estamos remitiendo. Seguro Pilato se desarmó de la risa. ¿Cómo podría él creer aquello siquiera por un momento?

Y el primer cargo, que Él está incitando a la rebelión era tan vago y sin sentido. El único cargo en el que Pilato estaba interesado era aquel acerca de ser rey. Pero el asunto interesante para nuestros propósitos es que de los tres falsos cargos con que trajeron a Jesús delante de Pilato ninguno de ellos era el cargo real por el cual querían clavarlo a la cruz. Le querían crucificar por declarar que era el Hijo de Dios y por decir que era el Mesías de ellos. Pero inventaron estos tres cargos para hacer que la voluntad de ellos se cumpliera.

Cuando la pretendida auto-justicia del hombre está siendo expuesta por Cristo ante su propia cara, él hará cualquier cosa para continuar en su auto-engaño, aún entregar a Cristo a la muerte. A medida que enfrentaban a Cristo, sintieron fuertemente su propia debilidad espiritual, y la Santidad de Él era evidente, y a medida que la falsa religión de ellos estaba siendo desarmada, el dolor fue tan grande que en lugar de humillarse y arrodillarse delante de su Mesías prefirieron más bien entregarle a la muerte.

Así sucede igualmente en nuestras batallas con este asunto de la justicia. ¿Cómo puedo ser hecho justo delante de Dios? O Dios te imputa la justicia de Cristo por la fe, o te salvas a ti mismo. Este es el corazón del evangelio y la respuesta es siempre la misma. La salvación es por la obra de Dios y esto nos humilla. No podemos añadir nada a la obra de Dios, y eso nos humilla.

Así que el veredicto de este primer juicio es auto-justicia por parte de los líderes religiosos. Y así, la pregunta para nosotros sería, ¿La gloria de quién estás buscando en tu religión? ¿En tus actos de piedad, y en tu fe, y en tus oraciones, y en tu caminar devocional diario? ¿La gloria de quién estás buscando? ¿Estás buscando edificar una total lista de justicia con la que puedas alardear delante de Dios? ¡Mira cuán perfecto yo soy. He hecho todas estas cosas buenas! Al hacerlo así lo único que alguien revela, con total claridad, es que no sabe nada sobre la sangre de Cristo. No saben nada acerca de ser quebrantado por Él, humillado por Él, sino que solamente conocen la antigua religión de auto-justicia, lo que hago para estar en la debida relación con Dios, no lo que Dios hizo para reconciliarme con Él.

El segundo juicio que vemos es el juicio de Pilao ante Cristo Jesús, y aquí tenemos el juicio del cobarde expuesto como un cobarde, aunque Pilato, estoy seguro, no pensaba de sí mismo como un cobarde. Probablemente pensaba que era todo un hombre valiente. La historia nos cuenta que cuando se vió confrontado con presiones entonces asesinaba a sus adversarios. No obtuvo su posición teniendo miedo de la raza política Romana. Sabía cómo maniobrar y obtener lo que quisiera. Probablemente era del todo inhumano y cruel en varias formas.

Pero cuando fue confrontado con Cristo, su verdadero carácter quedó al descubierto. Aquí hay algo verdaderamente notable. Los líderes Judíos se mostraron a sí mismos al tratar a Jesús como una amenaza, pero Pilato se ha ganado el desdén de la historia porque condenó al hombre que él sabía era completamente inocente. No consideró a Jesús como una amenaza en ninguna manera, o en cualquier nivel. Él dijo: El hombre está sin mancha. Y de todas formas le condenó. Pilato ignoró los primeros dos cargos, como dijimos, y dirigió una investigación en lo concerniente a la calidad de rey de Jesús. Sí, Jesús confesó ser un rey, y Cristo Jesús le predicó a Pilato ese día. Jesús mostró ante la conciencia de Pilato la naturaleza de Su reino. Él dijo, Es el Reino de la verdad, y le dijo a Pilato, Pilato, todos los que están del lado de la verdad me oyen.

Y aquí está la oportunidad para Pilato de ser estimulado en su conciencia y buscar la verdad de Dios. Cuando Jesús le dice a Pilato, Todos los que aman la verdad me oyen, el mensaje implícito es, ¿Perteneces tú a la verdad, Pilato? Y la respuesta de Pilato es, ¿Qué es la verdad? y le vuelve rápidamente la espalda a su salvación.

Pilato es un hombre terrenal sin ninguna aspiración espiritual. Él es alguien para quien un reino de la verdad es nada más que un mundo de fantasía. Aún así busca liberar a Jesús pues conoce la verdad respecto de este acusado. Busca establecer la verdad por medio de la libertad pero debía haber buscado la libertad por medio de la verdad. Tenía todo en su contra, y así, a pesar de su conocimiento y convicción de que el hombre delante de él era inocente, a pesar de su esposa quien le había dicho que había sufrido grandemente en un sueño por causa de ese hombre y de que debía soltarle; toda la evidencia y todas las presiones de la providencia estaban sobre Pilato para liberar a este hombre. Pero entonces la multitud dijo, Dános a Barrabás, y los líderes dijeron Dános a Barrabás. Pilato fue contra su conciencia porque era un cobarde. A pesar de haberse dado cuenta de los motivos ocultos de los acusadores, se condena a sí mismo al entregar al Mesías a la muerte.

A Dios no le gusta la cobardía. Dios no mira con su favor a la gente que no tiene el coraje de hacer valer sus convicciones, que saben que algo es verdad, pero que actúan como si no lo fuera, que actúan como si lo opuesto de la verdad fuera lo real. Pilato indicó su carácter indigno al decir, No he hallado falta en este hombre, por lo tanto le castigaré y le dejaré ir. Es un hombre sin coraje y dispuesto a hacer cosas atroces con tal de evitar el confrontarse consigo mismo y su Dios.

Y entonces leemos estas terrible verdad en el libro de Apocalipsis: Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda (Apoc 21:8).

Encabezando la lista de los que van al infierno están los cobardes que no tuvieron el coraje para sostener sus convicciones, quienes vinieron delante de Cristo para la prueba y fracasaron. Pilato estaba bajo juicio aquella miserable mañana, y Pilato fue condenado y encontrado culpable. Jesús nos dice cuál es la solución para el temor que todos experimentamos cuando en Mateo 10:28 le dice a sus discípulos: Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. El temor del hombre es una trampa, y es así que muchos de Uds. viven sus vidas en temor de lo que otra gente piense acerca de ti y de lo que otros dirán, o si serás aceptado por ellos en el trabajo, o en la escuela o en otros lugares. Y así ese es el principio de Pilato, el ir en pos de tus propios intereses y haciendo a un lado lo que tú sabes que es verdad con el propósito de poder continuar en un camino o posición, o en cualquier cosa que hayas obtenido hasta ese punto.

Pero tú sabes que el resultado de esa clase de vida, cuando la traes a sus últimas consecuencias, te mirarás dispuesto también a crucificar a Cristo, porque eres un verdadero cobarde en tu corazón. Dios nos llama a ser gente de coraje. Él sabe que somos cobardes por naturaleza, y por lo tanto nos habla muy claramente en la Palabra, diciéndonos que no le neguemos delante de los hombres. Nos dice que confiemos en Él y que seamos fuertes y valientes y que no tengamos temor de la gente. Con Dios no tendré temor. Con Dios, ¿qué me puede hacer el hombre? dice en los salmos. Confía en el Señor con todo tu corazón y no seas un Pilato, en aquellas ocasiones cuando eres confrontado por el mundo que te presiona a crucificar a Cristo cuando sabes que te debes a Él con todo tu corazón.

Y ahora venimos, de tercero, a la multitud que está bajo juicio delante de Jesús aquel día, y quiero revisar un pequeño pasaje en Mateo 27:20-26:

Es el grito más horripilante en todas las páginas de la historia. Esta es la multitud, la masa no pensante. Pilato, en su propio juicio, se había revelado como un cobarde. Los líderes de los Judíos habían sido condenados como los que odiaban la justicia de Dios e hipócritamente amaban la suya propia. Y la multitud también es llamada a cuentas ante Cristo Jesús ese día que Él está delante de ellos. Y aquí vemos que ellos no son solamente una muchedumbre sedienta de sangre, sino una muchedumbre no pensante. La multitud se mueve hacia donde se mueve el hombre, hacia el mal, sólo que con más atrevimieto del que lo haría un individuo, con más irreflexión que un hombre individual.

Tiempo atrás en la Ley Dios había advertido en el Libro del Pacto en Exodo 23, No seguirás a la mayoría para hacer mal. Dios conoce los caminos de los pecadores y así vemos que Él nos advierte, No te muevas con la corriente, no te muevas con la multitud cuando hacen lo incorrecto. Y aún así, todos nosotros que tenemos adolescentes sabemos que esta es la justificación más frecuente para cualquier pecado. Todo el mundo lo está haciendo. La multitud lo hace, y así hemos encontrado la justificación para hacerlo nosotros mismos.

Pero déjenme hablarles acerca de una multitud de hoy. Pidieron la sangre de Cristo, y dijeron que aún estaban dispuestos a vivir con esta responsabilidad hasta la siguiente generación. Mátale, y nosotros tomaremos toda la responsabilidad. ¿Quieres seguir a la multitud? Has perdido la cabeza. Estás loco.

Estamos siendo testigos del levantamiento de toda una generación de millones de gentes que no han aprendido a pensar por sí mismas, y que solamente saben lo que la multitud dice. Sería espantoso vivir en estos días, si no fuera por nuestro conocimiento del Dios supremo. No es simplemente que la educación pública no le enseña a nuestros hijos a pensar crítica o correctamente, ¡es más bien cómo nuestra cultura motiva a la gente a no pensar del todo! Estamos levantando una generación de retrasados mentales, gente sin carácter incapaces de discriminar, incapaces de seguir una argumentación, incapaces de evaluar información, incapaces de aprender verdaderos valores y permanecer firmes en ellos.

La cuestión planteada a la multitud en nuestro texto es la pregunta que cada alma que escucha debe responder, ¿Qué pensáis vosotros del Cristo? Ahora, ¿qué pasa cuando tienes una generación a la que no se le ha enseñado a pensar y cuando son confrontados con aquella pregunta que está por encima de todas las demás preguntas, ¿Qué pensáis vosotros del Cristo?, qué es lo que van a responder? No sé, ¿qué piensan todos los demás? Y, ¿cómo sabemos lo que los demás piensan, sino a través de la televisión? Y, ¿qué aprendemos de Cristo en la televisión? Aprendemos que entre Sus seguidores se encuentra Jimmy Swaggart, y aprendemos del periódico que los violadores cargan Biblias. Aprendemos de los dramas televisivos que el Cristianismo es algo en lo que no se puede confiar, que produce fanáticos o lunáticos. Así, averiguamos lo que la multitud piensa, y perdemos a toda una generación de gente que dice No quiero tener nada que ver con eso, porque nunca han aprendido a pensar acerca de Cristo tal y como es presentado en las páginas de la Escritura, porque eso requiere un proceso de pensamiento. Solamente dicen lo que se les ha enseñado a decir. Responden con lo que fueron enseñados a responder. Y así la labor de evangelismo es mucho más difícil, humanamente hablando, ¿verdad? Porque ahora debemos ir a lo más básico, y tenemos que ayudar a la gente a deshacerse de todas las cosas que sepan que no saben, a fin de que podamos llegar al asunto de Cristo, ¿De Quién es Hijo él?

La respuesta de nuestra generación es, No sé que pensar hasta que mire los resultados de las encuestas. No sé cómo votar hasta que mire quién va a la cabeza. No sé lo que quiero hasta que averigüe lo que la mayoría del resto de la gente está diciendo. Y lo que pronto nos encontraremos haciendo es hallando un lugar en aquella multitud y haciendo lo que se nos dice, y diciendo, Crucifíquenle. ¿Dónde está el hombre y dónde está la mujer que puedan ponerse en pie y decir Yo conozco a Cristo y no me importa si todo el mundo hace fila en mi contra. Yo conozco a mi Redentor.

Cada vez que el argumento se encuentra ya avanzado, Bueno, todo el mundo lo está haciendo, quiero recordarte solamente una cosa: Esta multitud se condenó a sí misma delante de Cristo con esa forma de pensar. Así que el tercer juicio ha terminado y la multitud ha sido encontrada culpable de idiotez condenando a Cristo por la mano de otro.

Y ahora llegamos a Herodes, quien es un payaso, y un hombre que vive para el entretenimiento y la diversión. Jesús estuvo ante Herodes porque Pilato se dió cuenta que Jesús era de Galilea, y es un intento más por deshacerse de este problema que no desaparecería por sí mismo. Pilato dijo, Quizás Herodes pueda librarme de este asunto.

Sí, Herodes es un perfecto payaso. Todas las personas anteriores, hasta aquí, han sido reveladas por la estimación que han tenido sobre Jesús. Dios ha presentado Su Hijo a cada uno de ellos y dijo, ¿Qué haréis con Mi Cristo? Y se mostraron a sí mismos por sus respuestas. Hemos visto la pobreza religiosa de los líderes religiosos, la cobardía de Pilato, y a la multitud que vió a Cristo como nada y se mostraron a sí mismos como esclavos rechazándole. Pero Herodes ve a Cristo como una fuente de entretenimiento, un bufón, para hacerlo pasar un rato ameno, alguien que excite, alguien que me provoque una risita. Herodes es un amante del placer y no un amante de Dios. Todo lo que buscaba de Cristo Jesús era un truco, Hey, ¿puedes sacer un conejo de tu sombrero? El Santo de los Santos viene a la tierra y hace morada entre nosotros, y este hombre lo que pide es un truco.

Cuando Jesús rehusó complacerlo entonces hicieron lo posible para obtener por lo menos una buena risa a costa de Cristo. Lo viestieron con una túnica y le colocaron una corona de vergüenza, y le fingieron una clase de honor y así sellaron la propia sentencia de ellos. Este no fue el Herodes que ordenó la matanza de los pequeños. Este es el hijo de aquel Herodes, conocido como Herodes Antipas. Este es el Herodes que se había casado con la mujer de su hermano. Juan el Bautista había hablado a este Herodes y le había dicho, No te es lícito tener la mujer de tu hermano. Herodes estaba muy molesto por esto y había sido convicto en su conciencia por Juan. Pero en lugar de arrepentirse se volvió más y más frívolo, entregándose a sí mismo más y más al disfrute para cubrir su culpa. En su lujurioso deleite este es el hombre que dio la cabeza de Juan el Bautista a la hija de su mujer cuando ella danzó para él. Esto te muestra qué clase de hombre era, devoto del placer, mandando a morir al hombre bajo cuya predicación había sido hecho convicto. Herodes se permitió a sí mismo tornarse endurecido y frívolo, y es aterradoramente igual a muchos hoy. ¿Para cuántos, tan pronto como el reloj da las 5 de la tarde, el fin del trabajo no es sino el tiempo para dirigirse a la casa del placer? Se apresuran para buscar la excitación y divertirse a sí mismos. Aquello a lo cual esta generación teme es a la soledad, porque si ocurre podrían llegar a encararse consigo mismos. Y así, como Herodes, a fin de evitar el auto-examen, van y se dan a sí mismos cada placer que puedan, para mantenerse a sí mismos entretenidos y ocupados, a fin de poder echar a un lado el tener que confrontar la pobreza de sus propios espíritus.

Pero, saben, alguna gente hacen cosas peores que esa. Arrastran el mismo principio y lo convierten en religión, y no buscan a Dios, sino que buscan placer en su religión. Y buscan ir a la iglesia, no para reverenciar a Cristo, y no para oír Su palabra, y no para obedecerla, sino que van a la iglesia a entretenerse. ¡La música es grandiosa! Me profundizo en el sonido y en el ritmo. Y van de arriba a abajo en los pasillos, entran en declaraciones extáticas. Todo mientras el Cristo está en silencio, pues Él no le habla a Herodes, y no le hablará a Herodes, y no le hablará a gente que busque usarle para bufonadas y diversión frívola. Cristo no es nuestro juguete. Él no hace trucos delante de nosotros. Somos nosotros los que estamos siempre en juicio delante de Él.

Este es el veredicto que es pronunciado sobre Herodes - culpable como un payaso. Así que los líderes representan la auto-justificación, y Pilato representa la cobardía, y la multitud el vacío de carácter, y Herodes a los amantes del placer, todos los cuales son culpables ante Cristo.

Ahora llegamos a Barrabás, el único hombre que recibió buenas nuevas ese día. Su nombre significa hijo del padre - bar abbas. Barrabás, como puedes ver, es un hombre representativo. Representa a toda la raza humana que fue libertada por Cristo. ¡Tú y yo somos Barrabás! Nuestra condición es la misma que la suya; estamos en un estado de rebelión contra las autoridades. Levantamos nuestras manos con motivos sangrientos. Hemos sido capturados y apresados con cadenas, colocados en una prisión oscura, bajo la maldición de la ley, aguardando el día del juicio. Nosotros somos Barrabás. No tenemos esperanza de salir porque somos culpables. Sólo esperamos la ejecución - pecadores culpables condenados a la muerte y al infierno.

De pronto, Jesús viene al salón del juicio y se presenta la gran alternativa. Si Jesús es liberado nosotros estaríamos perdidos. Barrabás iría a la muerte. Pero, si en lugar de eso Jesús es enviado a la ejecución... Aquí está la clave del Evangelio de Barrabás. Detrás de la voz de la multitud está la voz del Padre en los Cielos. Ves que nosotros somos Barrabás, y Dios el Padre dijo, Dénme a Barrabás. Me costará la muerte de mi Hijo pero entonces podré liberarlos. Costará la muerte de mi Hijo, pero los quiero libres. Así que, dén a Barrabás la noticia. Díganle que otro está siendo sentenciado en su lugar. Díganle que puede desechar sus cadenas y salir de la prisión. Ya no necesita permanecer en oscuridad. Otro ha sido enviado a la oscuridad para que él pueda ser liberado.

Escucha a la voz desde el Cielo decir, Dénme a Barrabás. Colócate a ti mismo en su lugar y dí, Padre, yo soy Barrabás, y por causa de tu Gracia, he sido hecho un hijo del Padre, bar abbas. Y por la gracia de Cristo puedo clamar, Abba, Padre, a mi Padre en los Cielos.

El gran intercambio ocurre. Las cadenas, la maldición, la desgracia y la agonía mortal del asesino son transferidas al justo Jesús, mientras que la libertad, la seguridad, la inocencia y la santidad del inmaculado Nazareno se vuelven la porción del asesino. A Barrabás se le da posesión de todos los derechos y privilegios de Cristo Jesús, mientras que el Hijo de Dios entra a toda la infamia y el horror de la posición del rebelde. El gran intercambio ocurre.

Así, hemos visto malas noticias y cuatro veredictos, pero en el caso de Barrabás vemos el Evangelio. Un hombre salvado, liberado y libertado. No por el mejoramiento personal. ¿Puedes imaginarte cómo hubieran sido las cosas si se hubieran acercado a Barrabás con las buenas noticias y él hubiera dicho, Bueno, antes de que salga quiero reformarme a mí mismo y ser digno de esta liberación? Estás errando el punto, Barrabás. Otro ha sido enviado en tu lugar, ¿y cómo puedes volverte un ciudadano bueno y rehabilitado estando en prisión? Primero debes salir fuera a la luz, no por el mejoramiento personal, sino por la obra de un sustituto.

Cinco veredictos, pero solo uno son buenas noticias. Pilato quería absolución de su responsabilidad y no la obtuvo - malas noticias. La gente quería liberación política y no la obtuvieron - malas noticias. Los sacerdotes querían establecer su poder, y solamente trajeron sobre sí su propia destrucción - malas noticias. Herodes solamente quería diversión, y no se divierte hoy. Solamente hay una cosa que Cristo proveería para los buscadores; un sustituto para los pecadores aprisionados, encadenados y culpables. Barrabás fue el único beneficiario en todo este asunto. Obtuvo lo que ni siquiera estaba buscando - gracia, perdón, libertad. ¿Quieres perdón? Entonces ven a Cristo y aprende el Evangelio, las buenas noticias según Barrabás.

Por último, debes recordar esto. Hoy Cristo ha sido presentado a ti. Pero no es Él quien está en juicio. Tú eres quien lo está. ¿Qué veredicto está siendo revelado? ¿Qué piensas de Cristo y qué es lo que buscas de Él?

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